Días de cuarentena | Así vivimos y buscamos creatividad durante la cuarentena


Días de cuarentena | Así vivimos y buscamos creatividad durante la cuarentena

La pandemia llegó para sacarnos de nuestra zona de confort, sobre todo si tu trabajo y día a día requiere de interacción física. Para entender como lidiamos con la situación actual del país, el equipo de Baltan nos comparte cómo es su día a día y cómo llevan el encierro, el trabajo en casa y el manojo de emociones que viene como cereza de pastel.



Por: Daniela Rodríguez editora de Plan B


Los días de encierro consecuencia del COVID-19 han sido una oportunidad para darle orden a mi vida. Desde hace más de un año, hago home office y el encierro es algo normal para mí ya que sólo salgo una o dos veces por semana a reuniones presenciales. Por lo tanto, estoy acostumbrada a pasar mucho tiempo sin compañía humana al lado de dos bolas de pelo que me hacen compañía. Sin embargo, gracias a esta crisis, tuve que salir de la Ciudad de México y llegué a casa de mis papás en otra ciudad. Desde que estoy aquí no he salido más que dos veces al super mercado.


Mis días prácticamente son iguales. Este encierro me ha ayudado a crear una rutina diaria que trato de cumplir al pie de la letra. Al tener que convivir con más personas, tienes que acomodar horarios, comportamientos y actitudes. Por lo general, me despierto a las 7:30 am y lo primero que hago es mi rehabilitación. Un problema en las rodillas me obliga a hacer bici fija para poder ejercitarlas y que estén fuertes. Por ahí de las 8:30 me baño y me visto para poder bajar a desayunar con mis papás a las 9:00am. Después de un delicioso desayuno por lo general hecho por mi mamá (ventajas de estar acompañado) comienza mi jornada laboral.




Afortunadamente, mi padre tiene una oficina en la casa y puesto que él no la utiliza, me la cedió. En este cómodo lugar paso casi todo mi día. En muchas ocasiones, me toca desayunar aquí pues tengo reunión y para mí el desayuno es sagrado. Sobre todo, los lunes me gusta prepararme cosas deliciosas que me den alegría y energía para comenzar la semana. Bueno, estos días le he pedido de favor a mi mamá que me cocine cosas deliciosas. Mi jornada laboral, por lo general, es de 10 horas de trabajo. Desde que entramos al confinamiento las tareas han aumentado, las reuniones se han triplicado y el horario ha dejado de tener importancia. Por lo general, como a las tres de la tarde y esta hora se respeta a menos de que tenga una reunión y tenga que hacerlo antes o después.



Se podría decir que a las 8 de la noche salgo de mi oficina. Lo primero que hago es platicar un rato con mis papás y después cenamos juntos. Una vez que mi cuerpo tiene alimento, me preparo una tisana herbal o frutal. Subo a mi cuarto y me pongo a leer un par de horas antes de dormir. A las once cierro mi libro y hago mi skincare rutine, doy una última vuelta a las redes sociales y a las 11:30 en punto me voy a dormir.



Sí, trato de cumplir cada uno de los horarios ya que en mi vida “cotidiana” por lo general no lo hago, al estar sola y no depender de nadie, me doy muchas libertades. Sin embargo, esta situación me ha llevado a crear un horario y rutina que me ha ayudado a mantenerme sana pues duermo ocho horas diarias, medio ejercito mi cuerpo y como a mis horas.



Un factor fundamental de mi día a día es el té. El té es eso que me da vida y que me hace sentir mejor en cualquier momento. Al día, en promedio, me tomo cuatro tazas de té. Mi primera taza la tomo al iniciar mi día y siempre opto por un té verde. La segunda taza la disfruto a medio día y puede ser un té negro, blanco u oolong. A la hora del té (5 pm) opto por un té blanco o una infusión frutal y herbal. Por último, un par de horas antes de dormir disfruto de una deliciosa taza de una tisana herbal o Rooibos.



Siento que mi vida se ha vuelto monótona durante este confinamiento. Sin embargo, creo que está bien porque es lo que le hacía falta a mi vida. Mis días necesitaban orden y horarios. Creo que de esta manera aprovecho mejor las mañanas y mi cuerpo está agradecido. La verdad, sólo extraño salir los fines de semana. Tengo la dicha que cada 15 días viene mi prima y mejor amiga a pasar el sábado y disfrutamos de una plática y de bebidas coquetas, todo desde su sana distancia. La vida en cuarentena no ha sido difícil para mí, pero si quiero que esto se termine para poder abrazar a todas esas personas que están lejos, para verlas y crear momentos inolvidables. También para regresar a mi pequeño departamento en la Ciudad de México y gozar de mi soledad.


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